domingo, 29 de septiembre de 2019

SUGERENCIAS PARA ESCRIBIR FICCIÓN SEGÚN JOHN GRISHAM




El 31 de mayo de 2017 The New York Times publicó un artículo sobre lo que John Grisham sugiere que se debe y no se debe hacer para escribir ficción popular (John Grisham’s Do’s and Don’ts for Writing Popular Fiction). Puedes consultar el artículo original AQUÍ.

Según el autor de ficción legal se trata de unas “sugerencias” que utiliza como “hábitos arraigados” cuando escribe, cada día. No deben ser malos consejos si a él le han resultado tan bien. Vamos a ellos:

1.    ESCRIBIR UNA PÁGINA AL DÍA

Da igual el número de palabras, 200 o 1000, aunque sean a la semana. Como dice el autor, si lo haces durante dos años, tendrás una novela lo suficientemente larga. Pero esto no sucederá si no escribes al menos una página al día.

2.    NO ESCRIBIR LA PRIMERA ESCENA HASTA QUE SE CONOZCA LA ÚLTIMA

A lo que se refiere Grisham es a que hay que planificar la novela de antemano, realizar una sinopsis o resumen, un esquema de todo lo que sucederá en la misma.

3.    ESCRIBIR CADA DÍA A LA MISMA HORA Y EN EL MISMO LUGAR

Se trata de crear un hábito para escribir cada día sin excepciones, sin excusas.

4.    NO ESCRIBIR UN PRÓLOGO

Por algún motivo a Grisham no le gusta que se introduzcan los hechos o los personajes mediante un prólogo, considera que es un truco. Según él lo mejor es planificar y empezar por el capítulo 1.

5.    USAR MARCAS DE ACOTACIÓN EN LOS DIÁLOGOS

Como comenta Grisham, es bastante básico. Yo quizás lo explicaría introduciendo la norma de diferenciar a los personajes.

6.    MANTENER EL DICCIONARIO A DISTANCIA

Grisham aconseja utilizar las palabras que todos conocemos, moderar las palabras que debemos saber y olvidarse de utilizar palabras que nadie sabe.

7.    LEER CADA FRASE TRES VECES EN BUSCA DE PALABRAS PARA ELIMINAR

Como expuso Baltasar Gracián, “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Y menos conocida es su continuación, “Y aun lo malo, si poco, no tan malo”.

8.    NO PRESENTAR 20 PERSONAJES EN EL PRIMER CAPÍTULO

Aquí Grisham hace referencia a no bombardear al lector con un montón de nombres de cuatro generaciones de la misma familia al inicio. En mi opinión se refiere, en el fondo, a empezar con la acción, sin mucha descripción, y dar la información progresivamente, no toda de golpe.

Tal y como comenta el gran autor, se trata de sugerencias, ya que los consejos se ignoran y las reglas se rompen. No obstante, añado yo, es importante conocer las reglas antes de romperlas. Y esas son las de uno de los autores más vendidos del mundo y de la historia.

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29 de septiembre de 2019

sábado, 27 de julio de 2019

«LA GRAN ESTAFA» de John Grisham. Reseña.




The Rooster Bar
Suspense legal o judicial (legal thriller)
Plaza y Janés
Primera edición: octubre de 2018
429 páginas


«Nunca hay que interponerse entre un abogado de pleitos de responsabilidad civil masivos y el dinero obtenido tras un acuerdo en una demanda colectiva».

Esta es una de las frases lapidarias, e ingeniosas, que encontramos en la «La gran estafa», del prolífico escritor John Grisham, y rey del suspense legal o judicial (legal thriller). Se trata de la vigésimo quinta novela de ficción legal (sin contar la serie juvenil de ficción legal Theodore Boone y otras tantas de género no centrado en el mundo legal).

En esta ocasión Grisham nos sitúa en Washinton D.C., sobre 2014, en una facultad de Derecho, donde sus alumnos, y en concreto los tres protagonistas, se han tenido que endeudar hasta lo imposible para poder estudiar en ella. Sin embargo, a las puertas de la graduación, descubren que probablemente no aprobarán el examen de acceso a la abogacía: la facultad es mediocre y sus alumnos son formados defectuosamente, lo que conlleva que difícilmente encontrarán un buen trabajo como abogados para poder devolver su deuda. Descubrirán que se trata de un fraude bien organizado por la facultad y el banco prestamista, y deciden abandonar los estudios de Derecho sin graduarse. A partir de aquí, los tres protagonistas se las tendrán que ingeniar para devolver la deuda contraída con el préstamo estudiantil, destapar el fraude y garantizarse un futuro al margen del ejercicio de la abogacía. O quizás no.

Como siempre, Grisham tiene el ingenio de contarnos una historia enrevesada, pero al mismo tiempo verosímil. Como nos dice el propio autor: «Mark Twain decía que movía estados y ciudades completas para que encajaran en su narración. Esa es a licencia que se les da a los novelistas o que ellos se toman por su cuenta». Y como de costumbre, nos narra una historia llena de acción, aunque los protagonistas no se levanten de una mesa de reuniones en un bufete de abogados.

¿De dónde saca las ideas Grisham? El autor nos revela que, en esta ocasión, se inspiró en un artículo publicado en The Atlanticque se titulaba: «El fraude de las facultades de Derecho», de Paul Campos.

Se trata de una narración de suspense legal o judicial, pero, como de costumbre, Grisham utiliza un lenguaje sencillo, pero correcto al mismo tiempo, que satisface a los legos en la materia y no defrauda a los juristas lectores. Sin grandes descripciones ni disertaciones es capaz de situarte perfectamente en un juzgado y meterte de lleno en materia jurídica.

La combinación de todo ello, junto con escenas cortas y ágiles, y en esta ocasión sin casi subtramas, produce la pócima secreta de Grisham, con su efecto habitual: te enganchas a la novela y no puedes dejar de pasar página.

El libro no va a defraudar ni a los amantes del suspense legal ni a los del género negro, ya que a casi cada capítulo, incluso escena, te quedas colgado preguntándote qué pasará después. Incluso Grisham utiliza, lo que personalmente defino como cliffhanger por omisión: con el antagonista o villano entre las cuerdas, en lugar de pedirle que se rinda y accione en un sentido para favorecer los intereses del protagonista, éste le pide una cosa distinta… ¿Y ahora qué? Para entenderlo mejor hay que leer la novela.

Jesús Marinetto
Suspense legal
27 de julio de 2019

viernes, 28 de junio de 2019

AUTORES DE SUSPENSE LEGAL (LEGAL THRILLER AUTHORS)







Poco a poco iré profundizando en la biografía de los autores que han dedicado su obra, o parte de ella, al suspense legal, así como a su bibliografía relacionada con el género; por ahora citaré alguno de ellos.


Sin lugar a dudas, mi autor favorito es JOHN GRISHAM, su obra, que prácticamente he leído al completo, es casi cien por cien dedicada al suspense legal o judicial. Desde mi punto de vista, es el autor referencia del género. Autor prolífico donde los haya, ha escrito una novela o más por año desde que en 1989 publicara «Tiempo de matar». Podéis visitar su página oficial en jgrisham.com y obtener más información en la Wikipedia.

Por orden de preferencia, le sigue Michael Connelly que dedica a los legal thrillers la serie de novelas protagonizadas por el abogado Michey Haller. Podéis visitar su página oficial en michaelconnelly.com y obtener más información en la Wikipedia.

Jay Brandom, Lisa Scottoline, Nancy Taylor Rosenbergy William Bernhardt son otros autores que he leído y que recomiendo encarecidamente.

Una mención especial debe tener Erle Stanley Gardner el autor de las novelas protagonizadas por el abogado Perry Mason llevadas a la pequeña pantalla para deleite de los amantes de las tramas judiciales.

sábado, 15 de junio de 2019

SUSPENSE LEGAL O JUDICIAL (LEGAL THRILLER)




Para acercarnos a la definición de lo que llamamos suspense legal, suspense judicial o legal thriller, hemos definido previamente el género del suspense y el subgénero de la novela negra, por ser, según mi opinión, un subgénero del primero y un género afín al segundo.

En primer lugar, según la Wikipedia, podemos definir el suspense legal como un subgénero de los relatos de suspense y de ficción criminal en el cual los personajes principales son abogados y sus empleados. Pero también podemos añadir, jueces, fiscales y otros profesionales relacionados con ejercicio del derecho o la Administración de la Justicia. Continua la Wikipedia exponiendo que el propio sistema de justicia, suele ser una parte importante de estos de estos relatos y que el sistema legal provee el marco para el Thriller legal, así como el sistema de trabajo de la policía moderna lo provee para el género de la novela negra.

En este género, según la Wikipedia, los abogados actuantes se involucran en la defensa de sus casos (usualmente la inocencia de su cliente en el crimen del cual se le acusa o la culpabilidad de una organización corrupta que ha encubierto su malversación) hasta el punto de que terminan poniendo en riesgo a sus relaciones personales y, a menudo, a sus propias vidas.

El género del suspense legal es aquel en el que, en el contexto del sistema legal o judicial, unos profesionales del derecho se ven envueltos en un conflicto, normalmente la inocencia de un acusado, la culpabilidad de algún sujeto abstraído de las redes de la justicia, y en el que se produce una expectación impaciente o ansiosa por el desarrollo de una acción o suceso que dará respuestas a preguntas tales como: ¿Conseguirá el abogado probar la inocencia de su defendido?, ¿conseguirá el fiscal que se condene a los culpables?, ¿conseguirá el abogado, David, la culpabilidad de la corporación, Goliat?

Como en el suspense, el objetivo principal del legal thriller es mantener al lector a la expectativa, generalmente en un estado de tensión, de lo que pueda ocurrirles a los personajes, en este caso abogados, fiscales o jueces, y, por lo tanto, atento al desarrollo del conflicto o nudo de la narración, relacionado con las vicisitudes legales o judiciales.

Adaptando la definición de suspense que nos ofrecía Patricia Highsmith, el suspense legal o judicial es un género en el que hay una amenaza de violencia y peligro, en este caso, para los abogados, sus empleados y sus clientes, también fiscales y jueces. Amenaza que a veces se hace realidad.

En el legal thriller, como en su hermana mayor, el suspense, deben utilizarse los cliffhangers, de manera que abogados, fiscales y jueces se pongan en peligro, se sumerjan en situaciones extremas, a cada capitulo o historia, y generen la suficiente tensión. Y, si no es mucho pedir, que se queden de vez en cuando colgados en los acantilados del sistema judicial.


Como género afín o primo hermano del subgénero de la novela negra, en el suspense legal habrá un crimen, la comisión de un delito, pero en lugar de un investigador privado o un policía involucrado, serán los abogados y otros profesionales del derecho los que tomarán la iniciativa en la resolución de los casos, y el marco contextual, no sólo se delimitará por los procedimientos policiales o forenses, sino que abarcará todo el procedimiento legal o judicial. Además, el suspense legal se solapará con la novela negra si se incluyen en el relato problemas morales, sociales y colectivos, una crítica social o al propio sistema legal o judicial, al concepto de Justicia.


Alguna reseña distingue el suspense legal del drama judicial, manteniendo que en un drama judicial de estilo clásico el lector no sabe quién cometió el delito hasta el clímax de la historia, mientras que un thriller legal, por el contrario, revela por lo general quién lo cometió al principio o deja claro que no importa tanto conocer quién lo hizo tanto como saber si lo van a atrapar. La trama se centra en saber si la justicia prevalecerá.

Llegados a este punto, y con una definición más o menos acertada sobre el suspense legal, ya podemos adentrarnos en los entresijos del sistema legal o judicial, de la mano de abogados, fiscales y jueces, a través de novelas, películas y sus autores.


jueves, 30 de mayo de 2019

NOVELA NEGRA O POLICÍACA





En el camino hacia la definición del subgénero del suspense legal, he hecho referencia, en la entrada anterior, a que se trata de un subgénero del suspensey, desde mi punto de vista, primo hermano de la novela policíaca. Por ello, una vez definido qué se entiende por suspense, procedo a definir qué se entiende por novela negrao policíacao detectivesca.

P.D. James en «Todo lo que sé sobre novela negra» (Talking About Detective Fiction), Ed. B, expuso que en la novela negra lo que podemos esperar es un crimen misterioso, normalmente un asesinato, en torno al cual se centra todo; un círculo cerrado de sospechosos, todos ellos con móvil, medios y oportunidades para haberlo cometido; un detective, aficionado o profesional, que se aparece cual deidad vengadora para resolverlo; y, al final del libro, una solución a la que el lector debería poder llegar por deducción lógica a partir de pistas introducidas en la novela mediante artificios engañosos pero sin olvidar las normas básicas del juego limpio.

Esta definición, según la propia autora, es más acorde con la llamada Edad Dorada del género negro, pero que, en cualquier caso, para que un libro sea descrito como narrativa detectivesca debe contener un misterio central que al final se resuelva de manera lógica y satisfactoria y no por mor de la buena suerte o la intuición, sino mediante un proceso de deducción inteligente a partir de las pistas presentadas con picardía, pero sin engaños.

Según Andreu Martín en «Cómo escribo novela policíaca», Ed. Alba, expone que el principal elemento que el lector exige a una novela policíaca es un crimen. Luego será necesario que contenga otros como la acción, el ingenio, el suspense, un secreto, un final sorprendente, un análisis y crítica social... Y, por supuesto, una investigación y un investigador.

Según la Wikipedia, la novela policíaca, policial, detectivesca o, con más amplitud y precisión, la novela criminal, es una clase de textos o género literario dentro de la novela, que es a su vez un subgénero de la narrativa,en los que el protagonista suele ser un investigador privado o detective, o un policía, periodista, abogado (¡AJÁ!), criminalista o aficionado que investigan un hecho o una serie de acontecimientos que se han producido entrevistándose con los personajes implicados o examinando las pruebas e indicios que han quedado del crimen. Inversamente, también puede tratarse de un delincuente que trata de librarse de las consecuencias de sus actos. Además, la novela policiaca, en su modalidad de novela negra, posee una habilidad especial para retratar problemas morales, sociales y colectivos, en la mayor parte de las ocasiones con un elevado nivel de conciencia crítica.

Según la Biblioteca Nacional de España, la novela policíaca es un género narrativo en donde la trama consiste generalmente en la resolución de un misterio de tipo criminal. El protagonista en la novela policíaca es normalmente un policía o un detective, habitualmente recurrente a lo largo de varias novelas del mismo autor, que, mediante la observación, el análisis y el razonamiento deductivo, consigue finalmente averiguar cómo, dónde, por qué se produjo el crimen y quién lo perpetró.

De todas estas definiciones, podemos concluir que el subgénero de la novela policíaca es aquél en el que sucede un crimen y un investigador se involucra en su resolución. Si además se une la crítica social, estaremos ante la novela negra. Intriga y suspense son elementos indispensables, como lo serán en el suspense legal.

Ahora sí, las pistas nos conducen hasta el legal thriller...